Yo estoy aquí, tan feliz, sin pensar en el futuro ni recordando el pasado. Un estado etéreo, en el que parece que floto entre las nubes del cielo. Es un lugar donde no existen las preocupaciones, donde todo lo que ocurre se reduce a respirar. De repente a lo lejos se ve a una figura, no estoy segura si es una persona, o si es mi mera imaginación, pero cada vez se acerca más y más. Entrecierro los ojos en un intento fallido de distinguir esa silueta a lo lejos. Ya que me es imposible reconocerla, desisto y espero hasta que esté lo suficientemente cerca. Cualquier otra persona habría hecho lo imposible para saber de qué se trataba, pero está claro que yo no soy cualquier persona.
Me despierto sobresaltada en una cama, atada por las muñecas, alterada, con dolores fuertes de cabeza... Y de nuevo está esa sombra que se acerca a mí, pero esta vez puedo distinguirla. Se llama Eva, y está poniéndome más calmantes. Estoy en un manicomio. Soy esquizofrénica. Soy una lunática. Pero no estoy loca, creo...