Esta mañana he viajado al pasado, al siglo XVII, sobre el 1673, tan solo en unas horas, he encontrado a alguien que me quiere, lástima que sea esquizofrénica y que solo sea feliz y esté tranquila cuando tengo más calmantes en el cuerpo que un hombre en una operación a corazón abierto. Lástima que viva en mundos paralelos... O quizás no...
A día de hoy mi cometido no es otro más que acompañar a mi amo; llevo sirviendo al Conde Wasser más de tres años, y hace cuatro lunas aproximadamente, empecé a notar un comportamiento extraño hacia mí; él está mucho más amable, no me obliga a vestirle ni a bañarle, costa que antes tenía que hacer dos veces por semana. Hace dos noches me pidió que si podía cocinar algo especial, y que si no era mucha molestia, le acompañara en la cena. Acepté.
El Conde no sabe que sé leer y escribir, y que estoy educada en la Fe cristiana, a pesar de mi procedencia árabe, tampoco que desde que era una niña, siempre he sentido admiración por su poder.
En medio del primer plato, me llamó por mi nombre, algo que no había hecho antes, porque sería rebajarse a mi nivel de sirvienta.
Estuvimos manteniendo una conversación de lo más agradable, me habló sobre los múltiples negocios que había pactado con el Rey Carlos II; hizo algún elogio que otro a su preciado caballo, e incluso me dio las gracias por la cena, que, cito textualmente: "El mejor cordero que mi paladar ha tenido la ocasión de degustar".
Cuando acabó la velada, me acompañó a unos aposentos que había obligado a las criadas a prepararme, en el mismo piso que el suyo propio, me soltó del brazo en la puerta y me dijo: "Espero devolverte toda la dedicación que me has mostrado en estos años, y la mejor manera para hacerlo, es pedirte que seas mi esposa a los ojos de Dios"
Y ahí me desperté. Ni si quiera sabía cual era mi nombre... A veces me pasa, que sé que existo, pero no sé quién soy. Ha sido, de hecho, una de las alucinaciones más logradas por mi cabeza... todos los datos históricos, la forma de cocinar, los recuerdos que tenía de esclava... Jamás había estudiado estos comportamientos, pero mi cabeza ya los conocía. Algunas veces pienso que he tenido más vidas que esta, y que tendré otra con más suerte en el futuro.
Soy Lunática, y no estoy loca, creo...
A día de hoy mi cometido no es otro más que acompañar a mi amo; llevo sirviendo al Conde Wasser más de tres años, y hace cuatro lunas aproximadamente, empecé a notar un comportamiento extraño hacia mí; él está mucho más amable, no me obliga a vestirle ni a bañarle, costa que antes tenía que hacer dos veces por semana. Hace dos noches me pidió que si podía cocinar algo especial, y que si no era mucha molestia, le acompañara en la cena. Acepté.
El Conde no sabe que sé leer y escribir, y que estoy educada en la Fe cristiana, a pesar de mi procedencia árabe, tampoco que desde que era una niña, siempre he sentido admiración por su poder.
En medio del primer plato, me llamó por mi nombre, algo que no había hecho antes, porque sería rebajarse a mi nivel de sirvienta.
Estuvimos manteniendo una conversación de lo más agradable, me habló sobre los múltiples negocios que había pactado con el Rey Carlos II; hizo algún elogio que otro a su preciado caballo, e incluso me dio las gracias por la cena, que, cito textualmente: "El mejor cordero que mi paladar ha tenido la ocasión de degustar".
Cuando acabó la velada, me acompañó a unos aposentos que había obligado a las criadas a prepararme, en el mismo piso que el suyo propio, me soltó del brazo en la puerta y me dijo: "Espero devolverte toda la dedicación que me has mostrado en estos años, y la mejor manera para hacerlo, es pedirte que seas mi esposa a los ojos de Dios"
Y ahí me desperté. Ni si quiera sabía cual era mi nombre... A veces me pasa, que sé que existo, pero no sé quién soy. Ha sido, de hecho, una de las alucinaciones más logradas por mi cabeza... todos los datos históricos, la forma de cocinar, los recuerdos que tenía de esclava... Jamás había estudiado estos comportamientos, pero mi cabeza ya los conocía. Algunas veces pienso que he tenido más vidas que esta, y que tendré otra con más suerte en el futuro.
Soy Lunática, y no estoy loca, creo...
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